Decidimos esta vez pasar por un lugar ya clásico en la ruta picantera de Piura: “Las Dos Jarras”, que se encuentra ubicado en plena Carretera Piura-Sullana (Prolongación Sanchez Cerro Km 3 – Frente a Urb. Los Tallanes) No se asuste si mencionamos a varios restaurantes ubicados en las Carreteras a las afueras, Piura es pequeña como ciudad y en unos 10 minutos esta fuera de ella por cualquiera de las vías aledañas.
Cuando empecé a ir hace varios años, el local solo tenía algunas esteritas, el suelo de tierra mojada y unas mesas medias “chuflecas” (una mezcla de chuecas, flacas y huecas …según mi abuelita…término aplicado a diversos artefactos … o a enamoraditas eventuales de su nietecito favorito que no contaban con su venia).
Pero ahora, Las Dos Jarras cambió: Su estructura es de material noble, con espacios más amplios y súper auspiciada con sus mesitas de cerveza Cristal. (“la campeona de la calidad!”…que..¿ya no es así el slogan?). La picantería es ahora un espacio más familiar y menos universitario; digo esto porque en su época de esteritas este lugar se llenaba de estudiantes que hacían un alto en sus labores para relajarse un poco disfrutando un cebichito, una ronda criolla y unas Cristal (“es nuestra!”…que…¿tampoco es asi?)
Ahora vamos a los hechos, el cebiche que pedimos estaba lejos de tener la sazón de aquellos días felices, no estaba tan “desgraciado” como el de El Arrecife, pero el pescado no se sentía tan fresco y el tamaño no justificaba su precio (recuerden que a los marranos de la comunidad siempre nos gusta “bien servido”).
Otro cantar fue la ronda criolla (que deberìa llamarse Ronda Piurana pues se prepara de manera diferente en diversos lugares del Perú), estaba bastante rica y es el plato estrella de Las Dos Jarras. Aprovecho este extenso post para contarles que la ronda criolla “piurana” esta hecha en base a tres platos típicos locales, Majado de Yuca, Seco de Chabelo y Carne Aliñada, tambièn se acompaña con unas costillitas de cerdo y en esta ocasión contó con invitados especiales, un chorizo parrillero y un trocito de palta , y así es la cuestión: si no tomaste Pisco no has ido a Ica, si no comiste tacacho no has ido a Iquitos, si no comes una buena ronda norteña, no has pasado por Piura.
La nota anecdótica fue la del mozo (bautizado cariñosamente como “ Tiburcio Dos lechugas”…larga historia) , quien antes de traernos la cuenta sugirió caletamente que dejemos la propina dentro del servilletero, cosa que nos extrañó hasta que nos trajeron la boletita:

Aparentemente es una estrategia del dueño del local “el popular Papico” (según anotación a full color en la carta del restaurant) para que los no tan populares mozos no le den preferencia a los comensales que con unos soles “motivan” al mozo para que los atienda más rápido, dejando de lado al resto de mesas. (explicación detallada y muy parcializada de la Srta Cajera del Local (a) la sobrina de Papico).
Y cerrando este interminable post comentaremos que a pesar de estar pasando por unos días fríos, el sol nos favoreció ese día con unos brillitos, que junto al calor de la noble comunidad del cebiche cerró con broche de oro una tarde más de agradable compañía, ambiente excelente y deliciosa comida piurana. (floro cursilón digno de un comercial de santa natura)




