Estuvimos en la famosa Casa de Tejas, en su local de la Av. Circunvalación para poner a prueba su cebiche. De entrada pedimos que nos cambiaran las Leches de Tigre de cortesía por una sustanciosa Leche de Pantera. Una copa grande y helada de jugo de cebiche de conchas negras con un toque de crema de leche que justifica su precio.
Para el plato estrella pedimos el cebiche de la casa: Cebiche a las Tejas. Nos sorprendió que nos trajeran, lo que nosotros consideramos, un cebiche mixto. Con tres conchas negras y una cucharada de pulpa de cangrejo. La presentación no era nada imponente y sobre el sabor todos estuvimos de acuerdo. Le faltaba carácter. Le tuvimos que añadir ají picado y sal. Y aún así no quedamos satisfechos. Primero pensamos que había sido la Leche de Pantera que nos había adormecido las papilas gustativas. Pero luego llegó Mónica, una de las fundadoras de la comunidad que se había hecho tarde a la cita y se pidió un plato del mismo cebiche, con los mismos resultados.
Como observaciones, también queríamos apuntar que el joven mozo que nos atendió carecía de experiencia y aparentemente no había sido instruido en las más mínimas normas de atención al cliente. Rompió vasos y nos regó el jugo de los platos de entrada y salida y casi baña a una persona de la mesa. Así mismo los baños dejaban mucho que desear. Sin luz y detergente en polvo en vez de jabón para las manos, cerraba una experiencia desalentadora.
Esperamos que estas observaciones sirvan para mejorar la calidad de su servicio.









